Por Medea.
Acabo
de ver terminar Torchwood: The Miracle
Day por segunda vez. Ahora doblada, y censurada. Y tras ello escribo mis
primeras conclusiones para esta crítica (des-/)cons-tructiva.
Torchwood…
mi querida y maravillosa Torchwood… Cardiff… Jack, Gwen, Owen, Toshi, Ianto, Rhys, Andy… ¡cuánto les echaba de menos!, y a
cuántos sabía que no vería… pero… tantas ganas tenía de que en verano llegara
por fin el momento en que Torchwood volviera a nuestras vidas… Con recelo esperaba, sin embargo, este hecho,
pero con ansia. No esperaba algo grandioso como Children of Earth, pues ahí pusieron el listón demasiado alto. Ante
semejante historia… poco se podía hacer. La calidad de esta grandiosa serie ha
ido creciendo temporada a temporada, madurando, aún más, siendo cada vez más
adulta, e independizándose de su madre, o de su padre, más bien, Doctor Who.
No es un mero spin-off, no es sólo una serie más. Es una companion más del Doctor. Sí, también procede
de un companion, el capitán Jack
Harkness, pero se ha soltado de las faldas del hijo de Gallifrey y ha creado en
la Tierra una esencia propia. Muchos cargan contra Torchwood por no ser Doctor
Who, ¿y quién pretende que lo sea? Es una serie más adulta, no apta para
todos los públicos. No tiene prácticamente nada que ver con Doctor Who, pero de vez en cuando se
miran y se saludan.
¡Ah, claro! Muchos diréis, ¿y qué le ha pasado al Capitán
Jack? ¿y esa transformación?. Con el Doctor, Jack es un niño con zapatos
nuevos, desde luego, pero luego, tras su regreso del mundo de los muertos,
tiene que descalzarse y andar con otros zapatos nuevos, más pesados, duros, e
incómodos. Le toca madurar, le han sucedido muchas cosas, muy duras y
difíciles, ha vivido muchísimos años lejos de su querido Doctor, y eso, le hace
madurar y ser tan diferente. Ahora él es el que manda, y no puede esperar a
estar bajo las órdenes de otros. Él es el que tiene que llevar adelante un
proyecto arduo.

Con el Doctor puede ser él mismo, está con un ser de su
tiempo que le hace sacar todo lo aventurero y divertido que lleva dentro y
quiere explotar. Pero en la Tierra está solo, fuera de su tiempo, fuera de su
espacio, donde nadie, absolutamente nadie, le conoce. Sabiendo que tiene
toooooda la eternidad para él solo y para ver cómo sus seres queridos van
muriendo, sin que él pueda evitarlo, y sólo puede quedarse con los momentos más
duros. Y ésta es la gran diferencia a su
paso con el Doctor. Ahora es inmortal, y eso… le cambia totalmente, porque
ahora ve el mundo a través de los ojos de la inmensidad total espacio/temporal.
Pero
quería hablar de la última temporada de Torchwood.
Así que, para ello, voy a ir desglosándoos,
poco a poco, mi opinión para que nadie se haga una idea preconcebida de nada
antes de saber más. Vamos a ponerle suspense al asunto y luego, que cada uno
decida qué es Torchwood: Miralce Day.
-Trama: ¿Una historia sin alienígenas?
¡Vaya! Mucha gente acusa la falta de calidad de esta temporada a que no haya ningún
extraterrestre, y eso no me parece que sea un fallo, o, más bien, no me parece
que sea el fallo, si lo hay. Russel T. Davis ha intentado transmitirnos que los
misterios no sólo se hallan en lo más profundo del universo, sino que aquí
mismo, junto a nosotros, en nuestro aparente pequeño e insignificante mundo hay
más de lo que parece. Creemos que lo conocemos perfectamente, pero ya nuestro
querido Doctor nos ha demostrado en más de una ocasión que la Tierra guarda
muchos secretos ocultos, muchos más de los que pensamos… y alguno nos lo
devuelve al recuerdo Jack (Racnoss).
En este
sentido, creo que es algo bastante original y novedoso, y me gusta. Pero
también pienso que la historia no tiene suficiente fuerza para llevarla a la
pantalla, sino, más bien, para haber sido escrita en forma de novela. Me
parece, en su conjunto, no en su idea base, una historia prescindible para ser filmada.
-Personajes: Antiguos: Gwen y
Jack… han perdido parte de su esencia, tanto como pareja como individualmente.
Gwen es la super mujer, pero no es Rambo… y Jack… le falta fuerza, la que habrá perdido como mortal, vete a
saber…; Rhys, creo que sigue siendo él, Rhys, ingenuo, maravilloso, amante
abnegado de su esposa, humano medio, digamos… no más listo que los héroes de la
serie, pero encantador. Andy: mantiene también su carácter recogido, tímido y
de buenazo que ha mantenido siempre. Padres de Gwen: sólo les habíamos visto en
la segunda temporada en la boda de Gwen, así que poco hemos visto de ellos,
pero al mantenerse en su ambiente, han seguido igual. ¿No es curioso que la
parte galesa siga siendo ellos mismos, mientras que las que pisan suelo yanqui
se vean “contaminados”?
Nuevos: Esther Drummond (Alexa Havins),
va mejorando hasta el final, pero no termino de verla como un personaje
atrayente. Creo que la interpretación de la actriz es bastante buena, y tiene
mucha expresividad en sus ojos. Pero… el personaje tan “poca cosa” que parece
no termina de llenar, Creo yo… hasta “me alegro” de que no sea una
superviviente.
Rex
Matheson, interpretado por Mekhi Phifer, recordado por su papel en Urgencias, me
pareció una buena elección para participar en Torchwood. Sin embargo, el personaje es muy muy americano, el
típico que lo sabe todo del mundo y es el más listo, el más guapo y el mejor,
el más simpático y chistoso, porque así son los americanos, todo es una broma
para ellos, en cierto sentido… Cae simpático, cierto, y las bromas que le hace
Jack son graciosas, pero… tampoco es un personaje asentado y fuerte. Sigue
siendo todo muy débil, como cogido con pinzas, sin fuerza, sin naturalidad…
Dra. Vera
Juárez (Arlene Tur). El
personaje está bastante bien, si nos ahorramos el momento amoroso con Rex, que
creo, sobraba. Es un personaje fuerte, inteligente y bien asentado en la trama,
aunque a veces pienso que se le da demasiado “papel” en la realidad de la
historia, que es difícilmente creíble que se le pudiera conceder en una
situación real. Aparece en todas las situaciones, en el hospital es la más
importante, cuando es una médico más, que yo sepa o haya advertido. De repente
aparece en la autopsia del “hombre bomba”, luego se va a la comisión uno, a la
dos, manda en el hospital y cambia sus protocolos … Demasiado. Aunque uno de
los mejores momentos de la serie son sus momentos finales, y lo dejo ahí por si
alguien aún no la ha visto.

Oswald
Danes (Bill Pullman, actor bien conocido, por ejemplo como presidente de los
EEUU en Independence Day): ¡¡¿¿PERO
QUÉ PINTA EN LA SERIE??!!, no pinta nada, absolutamente nada. ES un personaje,
además de asqueroso, antipático (en eso habría que felicitar al actor, porque
nos hace repugnar a su personaje), que no tiene que ver en la trama para nada.
Jilly Kitzinger
(Lauren Ambrose): la actriz creo que hace un papelón. Cada vez que vemos al
personaje, o mejor dicho, oímos, nos irrita hasta reventar. Es un personaje
estresante e irritable. Pero, igualmente, ¿qué pinta? Es otro “mono de feria”
que sirve para rellenar, porque no veo la utilidad del personaje. Bueno, quizás
que nos introduce a Phicorp, pero… no mucho más.
Creo
que el resto no son personajes a destacar especialmente (miembros de la CIA,
malos y buenos, y poco más).
-Devenir de los hechos: ¿lento?... no… aburrido diría yo, sin naturalidad,
todo forzado… faltándole un algo a la unión de escenas, ideas, acontecimientos…
eso desde el principio.
¿Suspense?
Bueno… al final parece que a medida que
nos vamos acercando a la Bendición, la cosa se anima en nuestras almas y en
nuestro corazones… pero sólo porque ya se acaba, ¡aleluya! o un ¡qué pena!, no
sabría qué decir.
A veces
las escenas no tienen sentido, los hechos en sí no lo tienen. ¿Qué pinta el
ligue italiano de Jack en los acontecimientos futuros? Es decir, la historia,
hermosa, por cierto, esas imágenes románticas de lo mejor rodado (aunque sobra
“moñería”), vale, nos explica de dónde sacan la idea los de las Familias para
hacer el “milagro”. Ok, perfecto. Pero… ¿y qué nos quieren decir con que el
viejo Angello se muera porque ha descubierto cómo evitar el milagro? ¿Que
conocía el milagro? Está claro que sabía por dónde iban los tiros… pero… ¿y?.
Los campos mórficos… es la teoría de Jack desde el principio… La verdad, no
pinta nada…. Aunque ciertamente está bien ver a nuestra querida Kyra Nerys
(Nana Visitor, Star Trek: DS9) venida del espacio trek unos cuantos años
después. ¿Que el maldito Angelo conocía lo que las familias iban hacer y además
sabía dónde andaba Jack y no es capaz de contárselo para que éste lo evite?
¡Será cabrón!... vamos, que vienen a decirnos que está en la serie para putear,
porque “gracias” a él se monta todo el pifostio y encima puede evitarlo y no lo
hace.
-Feeling
entre Harkness y Gwen… (adelantado más arriba) y el aroma
perdido. No se aprecia, no se intuye como en las anteriores temporadas. Ya
no hay esa atracción sexual y de colegueo entre ambos personajes. Es cierto,
que en la temporada anterior ya se pierde el toque de atracción sexual entre
Jack y Gwen, pues ésta ya empieza a madurar y a seguir con la decisión que tomó
de estar unida a Rhys, y en la última temporada lo vemos muy claramente, pues
ya no es sólo en relación a su marido, sino también en relación a a su hija.
Pero ese colegueo… sí, pero no, falta ese aroma… Y hablando de aromas. ¿dónde
está el aroma “Torchwood”? Entre explosiones, bazokas, CIA’s and company,
¿dónde se ha quedado? No lo saboreo. Y no sé si es por los elementos
americanitos, o no… pero se pierde. No es mi querido “Torchwood”.

-Música:
¡Oh!, mi querido Murray (Gold)… ¡¿pero qué has hecho?!, ¿qué has
hecho?... la música ya no tiene tanta calidad como anteriores temporadas o como
en Doctor Who, aunque sí tiene algún
toque de calidad. Pero no es a lo que nos tiene acostumbrados (un gran nivel)
nuestro genio musical Murray Gold, que siempre nos sorprende con una
maravillosa banda sonora allí por donde pasa. En esta ocasión a la música
también le falta aroma, encanto. La música pierde su papel protagonista para
convertirse en un mero acompañamiento de la trama. Ésta la ha realizado
metiendo toques yanquis (en Buenos Aires cuando Rex y Esther acaban de escapar
de la explosión del camión y deciden ir a por la Bendición, dentro de la nave,
tras hablar con el comandante argentino que les sirve de apoyo). También
introduce muchas guitarras eléctricas, a lo que nos tiene acostumbrados, pero
siempre con el mismo riff pesado y sin gracia. Se dejan caer por ahí, pero no
adornan la serie. Digamos que la música tiene una base funcional más que
decorativa y de trama, en este caso.
-Momento Gwen a la cámara en primer plano…
vale, estuvo muy bien, y hasta imponía y daba más tensión en la temporada
anterior Children Of Earth ,cuando
Gwen es grabada por Rhys en en el momento en el que están encerrados en un lugar
oscuro, húmedo, y protegiendo a unos niños de los militares que quieren
cogerles. Ese momento estuvo bien, pero no creo que Russel T. Davis tenga que
abusar de él, como hace aquí, pensando que siempre va a quedar bien, y no tiene
por qué. En esta ocasión la sitúa como la primera escena del último episodio.

-Momentos
“reflexiones americanas”: esto es
algo que les ha dado por hacer ahora a los americanos en tooooodas sus series.
Terminarlas con el personaje principal, o uno de los principales, soltando un monólogo
para sí de lo que ha aprendido en ese episodio. Ya estamos acostumbrados a oír
a Meredith Gray (Anatomía de Grey), a las hermanas brujas de Embrujadas (que
entre ellas se lo guisan y se lo comen el monólogo reconvertido en “trilogo”),
a la fallecida vecina de Wisteria Lane (Mujeres Desesperadas), etc… Aquí es
Gwen la que al final del último episodio nos suelta su monólogo reflexivo para
“enseñarnos” una lección. ¡Cuánto nos
enseñan los americanos!
-Mejores momentos: Cardiff, donde se
huele Torchwood, ahí sí, da gusto volver a tierras galesas, es genial, y son
los mejores momentos de la serie, sin duda, aunque Gwen parezca Terminator
cuando destruye los hornos.
Y, por
supuesto, el momento en que se descubren los hornos, y de qué manera… ¡pobre….!
No desvelaré más, que ya bastante adelanto.
Éstos
han sido, para mí, los mejores momentos.
-Doblaje en español: esta vez, a
diferencia de la temporada anterior, ha estado bastante bien, las voces se
parecen al original, aunque… ¿QUÉ ES ESO DE OSWALD DANES?, tal cual, nada de
/deins/, como debería de pronunciarse, sino /danes/, en fin…. Al menos no es ese
horroroso “esta-mos llegando” de la temporada anterior, que ni imponía ni
acojonaba ni nada por el estilo… en fin… mejor no recordarlo. (Por eso os
recomiendo ver en versión original la temporada anterior de Children of Earth).
-Censura: sí, parece mentira que a estas
alturas de la vida nos sigan censurando películas o series. Y lo más grave del
asunto es que la censura no es para todo el mundo, sino sólo para una parte.
También es muy curioso que la censura sea para la BBC, para los ingleses, y el
resto del planeta, pero los americanos, tan puritanos y que son los que dan la
libertad, se queden con la versión completa. La versión que han exportado a
otros países, como al nuestro, ha sido la censurada, sí. ¿Y qué se ha
censurado? Pues escenas de sexo, entre dos heteros y dos gays. ¿Por qué?...
sigo sin comprender la mentalidad yanqui.
-“Cameos”, lo llamo así, pero son más
bien menciones de Torchwood y de Doctor Who que nos traen a algunos de
nuestros queridos personajes, por eso “cameo”, porque enseguida les tenemos en
mente: “Soy el agente Owen Harper”, gracias Jack por recordar a los fallecidos
bajo tus órdenes (en este caso, en dos ocasiones, ups). “El Doctor solía
decir…”, sí, gracias por traernos a la mente, ya en el final de la temporada, a
nuestro querido 10. Ah, y por último, ésta sí sale, la querida droga Retcon,
que vuelve a utilizar Jack para hacer olvidar a Esther (vale, no es un
personaje humano, pero es un personaje importante de la saga).
Ahora
hablaremos, más que de cameos, de apariciones
estelares: ya he mencionado a Nana Visitor de Star Trek. Y también de Star
Trek (TNG, DS9, VOY), John de Lancie (Q), como jefazo de la CIA. También recordar al último de los
cazafantasmas (Ernie Hudson), aquí como
jefe ejecutivo de Phicorp (Stuart Owens), yal que Jack le pilla engañando a su
mujer con su joven secretaria. Y ya algún actor más o menos conocido, el primer
jefazo de la CIA (Wayne Knight), se le conoce, sobre todo, por ser devorado por
los dinos de Jurassic Park.

-Curiosidad: (VIENE SPOILER CHUNGO) John
Barrowman, así como otros actores con otras habilidades artísticas como John
Travolta (que siempre nos regala un baile), Gates MacFaden (Dra. Crusher, igualmente,
nos baila un poco), Anthony Stewart Head (en Buffy nos cantó un poquito y nos
quedamos todos con la boca abierta), etc. Así, a John le ponen a cantar un
poquito durante el funeral de Esther Drummond, ¿o nos habéis dado cuenta que de
Rhys pasan a Gwen y cuando llegan a John se quedan un poco, le oímos cantar un
ratito, y ya saltan a la voz femenina del coro, sin que oigamos a Charlotte ni
a Rex ni a la hermana de Esther. Sí, vale, también es para destacar a los
Torchwood, pero… se detienen en el que es cantante, umm, curioso.
Bueno… y con esto y un bizcocho…
aquí tenéis mis comentarios, lo que yo he visto, intentando ser lo más objetiva
posible, aunque ya sé que me es difícil, porque me dejo llevar por mi
“torchwoodianismo”. En resumen, para mí, os recomiendo que la veáis, pues, en
cierto modo, se disfruta, pero sin esperar una gran serie, sin esperaros nada
grandioso, sólo pasar un rato durante 10 horas, más o menos. Digamos que… ahí
queda eso, o, más bien, ahí ha quedado eso… es Torchwood, tiene momentos
buenos, momentos malos, pero como la Torchwood que conocemos, esta serie la
disfrutaréis con los personajes secundarios más que con los principales, con
Rhys, Andy y los padres de Gwen. Sobre todo con ellos.
Esperemos
que Torchwood no acabe aquí, sería
“matarla” por la espalda, sin mirarla a los ojos y enfrentarse realmente a
ella. Esto ha sido un experimento y espero que, tras ver su “error”, vuelvan a
regalarnos el Torchwood que todos queremos, ansiamos y esperamos.
“El
final es donde empezamos”